sábado, 31 de diciembre de 2016

Glosario sobre psicopatía y narcisismo con palabras finales

Hace tres años comenzamos el blog con la idea de difundir lo que habíamos aprendido sobre psicopatía y narcisismo buscando respuestas a nuestras situaciones personales que transcurrieron tanto en el ámbito doméstico como en el laboral. Coincidíamos en que el material que había disponible en español era insuficientes por lo que, sin tener experiencia previa en blogs o redes sociales, decidimos traducir lo que había disponible en inglés y francés para subirlo. También difundimos lo que ya había en castellano tanto en blogs como en libros. A los pocos meses de iniciar el blog, el libro de Iñaki Piñuel salió a la venta y desde entonces la problemática del abuso psicopático ha comenzado  a tratarse en los medios. Lamentablemente, si bien estamos felices de que hay más presencia mediática del tema, está lejos de tener la cobertura que merece y deseamos que cada vez sean más los blogs, las comunidades en redes sociales, los artículos periodísticos, los reportajes televisivos para prevenir y sanar el abuso de psicópatas y narcisistas en sus roles de padres/madres, colegas, jefes, parejas.

Hoy queremos anunciar que ésta será nuestra última entrada al blog. Creemos que ya colaboramos en difundir lo que estaba a nuestro alcance. Seguiremos manteniendo la página de Facebook para mostrar lo que otros divulguen y para dar la oportunidad a los lectores de seguir comentando y compartiendo vivencias. Creemos firmemente que la educación logrará que las personas que estén en la mira de abusadores puedan darse cuenta y alejarse antes de involucrarse en relaciones o proyectos con ellos; que los sobrevivientes se recuperen de forma eficiente y definitiva; que los psicópatas integrados y narcisistas malignos, al no poder usarnos, se sientan obligados a cambiar su conducta hacia el resto. Hoy por hoy, se ha comprobado que distintos tipos de terapias cognitivas-conductuales, el uso de oxitocina inhalable, la meditación compasiva (esto último a cargo del equipo del Doctor en Ciencias Neurocognitivas Richard Davidson) se utilizan con bastante éxito para estimular la empatía y mejorar la conducta de las personas con desórdenes de personalidad tipo B. Sin embargo, los sociópatas no quieren salir de su zona de confort. Solo cuando toda la sociedad los identifique se verán forzados a tratarse o a vivir prácticamente aislados cuando los demás traten de evitar su compañía. Ese es el poder de la educación.  Es entonces que dejamos establecido aquí lo siguiente:

Por el presente texto declaramos que todo el material que compartimos en este blog que sea de nuestra autoría, es decir aquel que no esté especificado como cita textual, reportaje, transcripción o traducción de otros autores, es y será de DOMINIO PUBLICO por lo que cualquier persona puede hacer uso del mismo total y/o parcialmente para reproducirlo en cualquier medio si, y solo sí, reconoce SU CONDICIÒN DE MATERIAL INTELECTUAL QUE PERTENECE A LA SOCIEDAD EN SU CONJUNTO. Reiteramos, nadie podrá reservar derecho alguno sobre el material original de este blog porque nosotras, las autoras SHIVA SHAKTI, lo hemos establecido como de DOMINIO PUBLICO.

Habiendo aclarado esto, queremos dejarte un glosario con los términos más importantes para entender en qué consiste este tipo de abuso, de violencia. Asimismo, deseamos asegurarte que de ese pozo de dolor y debilidad se sale, busca la ayuda correcta, mantén contacto cero o contacto mínimo, aprende todo lo que puedas, dedícate a sanar, rodéate de amor y de buenas personas y, en especial, ten paciencia con tu proceso porque será largo, pero no eterno. Saldrás de esta crisis ENORME, volverás a ser feliz, y conocerás el valor de cosas sencillas en las que antes no reparabas bajo el drama constante del relato sociopático. Hay una vida plena y hermosa luego del encuentro con “la gente de la mentira”, como el doctor Scott Peck ha dado en llamar a aquellos cuyo placer es el mal ajeno.

GLOSARIO BÁSICO SOBRE PSICOPATIA Y NARCISISMO MALIGNO

Bombardeo amoroso: durante la etapa de idealización, los psicópatas y narcisistas necesitan derribar todos tus reparos por lo que harán una campaña extraordinaria de halagos, coincidencias manufacturadas, intensidad de vivencias, desesperación por estar contigo. Te hará creer que eres la pareja perfecta, su alma gemela, su colega o amigo ideal, etc. De a poco todos tus pensamientos comenzarán a girar alrededor de esa persona, querrás compartir todo, mostrarle todo, es cuando el proceso de totalización se ha cumplido y el abuso comienza.

Campaña de calumnias y difamación: esta etapa es un clásico del/la abusador/a. Cuando te abandone, lo dejes, o descubras su hipocresía tratará de destruirte, te endilgará su abuso, mentirá sobre ti, pondrá a tus hijos y familia en tu contra, te saboteará en el trabajo. Por favor, todos hemos pasado por esto, es una etapa larga en la que creerás enloquecer, pero la superarás, no sin alguna cicatriz de la batalla. NADIE SALE ILESO DEL CONTACTO DE CUALQUIER ÍNDOLE CON NARCISISTAS Y PSICÓPATAS, PERO SE SALE Y HAY MUCHA VIDA FELIZ LUEGO DE LA PEOR TORMENTA IMAGINABLE.

Chivos expiatorios:  el psicópata necesita de  apáticos útiles para cumplir con sus metas destructivas, especialmente en el mundo del trabajo o en las familias. Asimismo, debe sacar del medio a las personas muy empáticas que sospechan de sus mentiras, a éstas las escoge como chivos expiatorios, es decir una persona a la cual le adjudicará todas sus malas acciones, a la que tratará de difamar y aislar para que no pueda advertir a otros “objetivos” que el/la psicópata tiene en su mira. Los chivos expiatorios son muy comunes entre hijos de psicópatas o narcisistas y entre colegas eficientes y responsables, quienes son una amenaza para las agendas secretas de todo perverso. La única solución es apartarse del camino del psicópata, no caer en sus provocaciones, explicar la situación a los que puedan entender y documentar todo lo que sea posible para usar en defensa propia ya que muchas veces hay que recurrir a instancias legales para protegerse.

Ciclo de idealización-devaluación-descarte: este ciclo se repite calcado en toda relación con un psicópata, sea como amigo o amante. En un primer momento, le resultas interesante, tiene algo que puede tomar de ti, te seduce como nadie, te hace sentir especial como nunca antes. Cuando sabe que te tiene asegurad@, comienza a hacerte dudar de todo, en especial de ti, te humilla sutilmente, te deja entrever que te engaña, desesperas y él/ella disfruta del show. Luego se aburre y pude tomar dos caminos: si sigue necesitando de ti, por ejemplo eres su cónyuge y le das a su vida un aire de normalidad para que nadie sospeche, te alternará entre idealización y devaluación; en cambio si le has sacado la máscara, o alguien tiene algo mejor para darle, pasará al descarte más brutal y repentino que pueda darte. Se exhibirá con otras personas que ocupen tu lugar inmediatamente.

Contacto cero: Todos los especialistas en relaciones abusivas recomiendan el contacto cero. ¿Pero qué es técnicamente el contacto cero? Ninguna comunicación directa con el sociópata o narcisista: no verlo en persona, escribirle mails ni hablar por teléfono .Ninguna comunicación indirecta: en Facebook, twitter u otras redes sociales o mensajes a través de terceras personas. Los motivos por lo cuales se recomienda el contacto cero son: si lo rompes volverás a ser manipulado y mantendrás abiertas las heridas, tardarás más tiempo en sanar y volverás a tener pensamientos obsesivos o intrusivos sobre esta persona. Asimismo, en los casos de psicópatas que ejercieron violencia física se corre riesgo de vida. Contacto cero (o contacto mínimo con método de piedra gris) para siempre.

Disonancia cognitiva: se define a la disonancia cognitiva como “la percepción de incompatibilidad de dos cogniciones simultáneas que puede impactar negativamente sobre actitudes y comportamientos”. Es decir, tu psiquismo está en tensión permanente por tratar de decodificar los mensajes contrapuestos que la persona abusadora da a su entorno. Tus decisiones pueden volverse erráticas, tratando de discernir lo que es verdad de lo que es mentira, además de perder considerable energía psíquica en el proceso. Lamentablemente, esa disonancia es la que hace que muchos sobrevivientes pasen años exculpando a la persona que los encadena a un permanente sufrimiento psicológico ya que prefieren creer las mentiras a asumir la verdad que es terrorífica y difícil de procesar.

Enunciación de pistas sobre su sociopatía: hay quienes dicen que lo hacen por placer, otros que lo hacen para reconocerse entre ellos, pero lo cierto es que todos dan pistas verbales de lo que son, por ejemplo: “no te convengo”, “no soy buena”, “mi debilidad son los niños”, cosas dichas con un doble sentido que solo descubres luego de que te enteras que hizo operaciones fraudulentas en la bolsa, que iba a fiestas sexuales mientras se hacía pasar por una persona conservadora  y que tenía una causa legal en otro estado por abuso de una menor de 13 años. De más está decir que el puñetazo que recibes cuando entiendes sus sádicas pistas con demora es tan grande que necesitarás todo el apoyo psicológico que los especialistas en narcisismo y psicopatía te puedan dar.

Facilitadores o monos voladores: los facilitadores o monos voladores son aquellas personas, generalmente apáticas o poco empáticas, que van tras la manada liderada por el/la sociópata. Estos facilitadores harán el trabajo sucio llevando rumores, acosando o simplemente creyendo las mentiras que el/la psicópata invente sobre ti. Hay dos clases de monos voladores:  el que es demasiado ingenuo y cree a ciegas las mentiras y el cínico que cree que va a poder sacar algo del psicópata. Ambos corren el riesgo de ser usados como chivos expiatorios o como próximos suministros de la persona tóxica.

Gaslighting: es la técnica por excelencia para volverte loc@ y consiste en hacerte dudar de tu percepción: te aseguran que no dijeron lo que dijeron, te tratan de celos@ y paranoic@ cuando te dejan adrede abierto un mail de otra persona, te cambian las cosas de lugar o extravían documentos importantes (esto último en las empresas), inventa teorías conspirativas sobre tu familia o amigos, etc. De esta manera, al poco tiempo, logran que pienses que has enloquecido y que no vales nada como pareja, hij@ o emplead@.

Imitación en espejo: aunque carecen de empatía emocional, los sociópatas tienen la habilidad cognitiva para entender e imitar a la perfección las emociones humanas, estudian perfectamente tus puntos fuertes y tus puntos débiles y, en base a eso, construyen una persona a tu medida. Este punto es fundamental para prevenir el abuso ya que no hay nadie que esté libre de vulnerabilidades, todos estamos expuestos a ser enredados en las mentiras de un/a psicópata si desconocemos el modus operandi de estos seres altamente tóxicos. La persona que, arrogantemente, cree que no le puede pasar y que los sobrevivientes son culpables de atraer con sus debilidades a estos sujetos está más expuesta que cualquiera.

Manipulación: junto con la mentira constante y la falta de control, la manipulación es una de las características más conspicuas de psicopatía o narcisismo. Sus vidas se basan en manejar y controlar a los otros para su propio beneficio. Manipulan en forma natural porque su vida es un constante estudio de los botones que tienen que tocar para hacerte reaccionar o actuar.

Mentiras compulsivas:  aquellos con desordenes de personalidad tipo B mienten todo el tiempo, aun cuando no es necesario. ¿El motivo? Pues se divierten mintiendo, se sienten poderosos engañando y adoran burlarse secretamente de las personas a las que dicen cuidar. Además las mentiras les resultan esenciales para la destrucción de la reputación y la autoestima de cualquiera que se atreva a darles su verdadero nombre: seres sin almas, egoístas y perversos.

Método de piedra gris y contacto mínimo: cuando no puedas tener contacto cero deberás recurrir a estas dos estrategias. El contacto mínimo consiste en tener el contacto básico (sea por razones familiares o laborales) y de ser posible a través de tercero, con testigos o por escrito.  El método de piedra gris es volverte la persona más aburrida y menos reactiva posible, no comentes nada de ti, de tu trabajo, familia e hijos; no reacciones a ninguna provocación; eventualmente se aburrirá y buscará otro objetivo para reinventar su drama.

Promiscuidad y/o perversión sexual: si bien no todos las personas psicópatas y narcisistas son perversos sexuales (muchos lo son e incluso son abusadores/as de menores), la gran mayoría son meramente promiscuos e infieles crónicos (que no es poco). Al no tener emociones, el sexo variado los mantiene interesados en algo, remplazan su pobre vida interior con estímulos hormonales y psicológicos ultra intensos derivados de múltiples parejas sexuales, orgías, pornografía hardcore, etc. No obstante, jamás asumirán que eso es lo que les interesa, de ser así no engañarían a nadie, por lo que necesitan hacerte creer que eres único/a en sus vidas (y a sus otras parejas también). Esto no solo trae consecuencias emocionales devastadoras cuando te enteras que lejos de ser la persona fiel que decía ser  te engañaba con cuanta cosa pasaba por delante; sino que al creerte en una relación monógama no tomaste recaudos y terminaste con alguna ETS.

Reacciones psicopáticas post-ruptura: los psicópatas y narcisistas suelen actuar de dos formas muy concretas luego del descarte, o bien te acosarán (en especial si tú has logrado romper la relación) o desaparecerán de tu vida como si nunca hubieran existido. En ambos casos quieren seguir causándote daño. Si tu partiste te molestará permanente ya que en su concepción todopoderosa de si mismo NADIE PUEDE DECIRLE QUE NO. Si te dejó abruptamente no se comunicará, por el contrario, se lucirá con sus nuevas conquistas y se esforzará para que te enteres. En todos los casos recurrirá a la campaña de difamación y al asesinato de personalidad (ver términos más abajo) para convencer al mundo que él/ella era la pobre víctima de tus incoherencias.

Síndrome de Estocolmo Doméstico:  también denominado “vinculación por trauma”, este síndrome aparece cuando la persona, luego de ver la cara “dulce y maravillosa” de su pareja o amigo, comienza a ser abusada. La víctima no puede entender lo que sucede y entra en un espiral de confusión, dolor, disociación y pérdida de valor como así también, se culpa por “el abrupto cambio” que sufrió la otra persona. En paralelo el/la abusador/a inventa mentiras sobre los familiares y amigos de la víctima para aislarla. En soledad, sintiéndose merecedora del abuso, la víctima cree que la única persona que la va a querer es su abusador/a sobre la que alberga esperanzas de que volverá a ser “la persona del comienzo” cuando logre complacerle.

Stonewalling o técnica del cerrojo: usada desde siempre en las empresas para aislar a ex empleados o cerrar bruscamente negociaciones, también es utilizada por los sociópatas para culparte a ti de todo lo que va mal en la relación. Fingen que están interesados en hablar, pero en cuanto comienzas a hacer algún planteo te acusan de imposibilitar el dialogo, hacen gestos de ofensa  y se niegan a seguir “conversando” para aclarar las cosas en “esos términos”. Obviamente sus objetivos siempre son oscurecer, confundir y proyectar su basura sobre los demás.

Tratamiento del vacío o silencio: el tratamiento del vacío es parte de la técnica de stonewalling, es no hablarte por días cuando le haces un planteo lógico, e incluso lanzarte miradas de odio cada vez que pasas cerca de esa persona. La angustia que provoca es tan grande que muchas veces la persona que fue engañada o humillada termina pidiendo perdón para que la otra parte deje de castigarle con un silencio hostil.

Triangulación: Esta es un arma de control y abuso. Es el “divide y reinarás” de Maquiavelo que  los psicópatas aplican en la familia, en la pareja, en los grupos de amigos y especialmente en las empresas. Te dicen que su ex era más fogosa y que estaba dispuesta a probar cosas que tú no quieres, te aseguran que si no le confías sobre lo que estás trabajando no podrá ayudarte y que otro colega tendrá más chances de obtener la promoción, te da a entender que tu eres un mal hijo y que tu hermano es mejor. De esa manera logra que te esfuerces en ser “mejor” amigo, colega, hijo, amante para ellos. No vale la pena.

Vampirización de recursos: los/las narcisistas y psicópatas viven de todo lo que puedan rapiñar del entorno, es decir, emociones, sexo, dinero, poder, comodidad, diversión, energía mental, etc. Los sobrevivientes sienten que no solo fueron burlados y abusados sino que quedaron sin energía vital y es por eso que se los conoce como vampiros emocionales. Descuida, volverás a recargar las baterías, mientras que ellos dilapidarán en segundos todo lo que robaron en para volver a quedar vacíos hasta la nueva víctima.

Estos son solo algunos de los términos que pueden arrojar luz sobre la oscuridad en la que se encuentran las personas captadas por psicópatas y narcisistas. En el blog quedan infinidad de consejos para la recuperación como así también otros conceptos y testimonios cruciales para entender y salir del abuso. También puedes buscar en otras fuentes términos como Terapia EMDR y Tapping, proyección de culpa, estrés postraumático, desórdenes de personalidad tipo B, asesinato de reputación, lavado de cerebro, suministro narcisista, totalización, dependencia bioquímica o adicción inducida, provocaciones psicopáticas, etc. Te recomendamos autores como Iñaki Piñuel, Vicente Garrido, Shannon Thomas, George Simon, Robert Hare, Paul Babiak, Martha Stout, Bernardo Stamateas, Marie France Hirigoyen, el foro de Psychopathfree, la página LoveFraud y el sitio del controvertido Dr. Marietán (te recordamos que no estamos de acuerdo, ni la mayoría de los autores anteriormente mencionados, con su concepto de “complementario/a” pero es indudable que es un especialista sobre el tema). Esperamos que tengas un gran nuevo año, que llegue con paz interior, salud, alegría, autoestima y energía recuperadas, y por sobre todo rodeada del amor de buenas personas. Queremos darte las gracias porque estuviste ahí con nosotras sanando en conjunto. Parafraseando a Gandhi  podemos afirmar que la historia nos muestra que si bien desde tiempos inmemoriales hubo tiranos y pésimas personas que parecían invencibles, siempre cayeron y de la peor manera. El amor y la verdad prevalecerán. Lo logramos y lo lograremos; podemos y podremos; somos y seremos libres y felices.  


martes, 22 de noviembre de 2016

Señales que tu cuerpo da cuando te encuentras con un psicópata o narcisista

Nuestros cuerpos son maravillosos, nos avisan en forma de síntomas, corazonadas y sensaciones que estamos en presencia de predadores de nuestra propia especie. Lamentablemente, no prestamos atención a esos indicios porque, si bien nuestras estructuras cerebrales evolutivamente más antiguas ya se han dado cuenta de que estamos en peligro, las áreas del cerebro más recientes, las que nos distinguen como especie, esas que controlan el pensamiento racional, terminan descartando esas señales de alarma al desconocer que existen los desórdenes de personalidad tipo B. Para cuando logramos integrar la información que reciben nuestros sentidos en una totalidad racional ya fuimos victimas del abuso narcisista o psicopático. Aquí te dejamos una lista de esos síntomas y sensaciones que deberíamos conocer:

·         Cuando estás con esa persona te sientes en las nubes, casi como en un estado de irrealidad, pero cuando se va sientes una ansiedad fuera de lo común que no sabes a qué atribuirla.
·         Te parece que todo lo que dice está desfasado, no logras captar una mentira obvia, sin embargo todo parece inauténtico. Te culpas luego por “pensar mal de esa persona”.
·         Si eres su hijo/a sientes culpa y tristeza todo el tiempo que no asocias a la conducta de tu progenitor/a. Realmente crees que el problema lo tienes tú, te esfuerzas en superarlo tratando de ser cada vez más agradable y complaciente no solo con tus padres sino con el mundo entero.
·         Comienzas a tener insomnio o sueños desagradables. Tratas de desestimarlo, después de todo es el estrés de la vida moderna.
·         No tienes el mismo poder de concentración que antes, te olvidas de hacer cosas, tus pensamientos giran en torno de esa persona y en las dudas que te genera. Tratas de encontrar “soluciones” lógicas a esos “pequeños problemas de comunicación”.
·         Si eres su colega te sientes halagado y abrumado por igual por la admiración que este mentor demuestra por ti. Te asusta la cantidad de cosas que te pregunta sobre tu vida, pero lo tomas como interés. Te preocupa que no cuente demasiado sobre sus cosas, pero te convences de que lo hace por discreción. Te parece extraño que critique a otro compañero al que siempre tuviste en alta estima, pero consideras que es bueno “escuchar ambas campanas” antes de decidir.
·         Sufres más alergias, migrañas, alteraciones hormonales que de costumbre.
·         Cuando te cuenta todas las cosas tristes que le pasaron en su vida sientes empatía, aunque también la extraña sensación que está disfrutando de lo que cuenta.
·         Hay momentos en que tienes la impresión de que te escucha con cuidado, no tanto por interés o deseo, sino porque eres su objeto de estudio.
·         A medida que pasa el tiempo te encuentras hablando contigo mismo sobre cosas que no te cierran. Tienes síntomas incipientes de depresión o ataques de pánico. Te indican terapia o medicación. En ambos casos, el/la psicópata, sea tu familiar o tu pareja, fingirá entenderte aunque sutilmente refuerce la idea de que estas incapacitada/o.
·         Tu autoestima está en su punto más bajo. Llegas a pensar que tal vez tu pareja/padre/colega tiene razón: algo está mal contigo, después de todo te distraes, tu aspecto está algo descuidado, te confundes y te equivocas mucho. No obstante, una pequeña voz en tu interior te dice que esto es nuevo, que nunca te había sucedido, que es muy extraño.
·         A pesar de la supuesta vida sexual intensa que tienes con tu pareja, comienzas a experimentar disfunciones varias, lo atribuyes a que desde hace un tiempo te sientes menos atractivo/a, jamás se te ocurriría pensar que tu cuerpo se ha declarado en huelga porque ya sabe que no debería estar allí.
·         Tienes “sexo preventivo”, es decir que lo haces no de gusto, sino porque si bien tu pareja te jura fidelidad, percibes que si no haces el amor frecuentemente, buscará la atención de otras personas.
·         Tienes ganas de llorar “sin ningún motivo”. Estos llantos se agravan cuando tu pareja/progenitor/colega deja de hablarte porque se ofendió; y a pesar de que te da náuseas no entender que hiciste para que te den el “tratamiento del silencio”, eres tú quien pide disculpas para no seguir viviendo en tensión permanente en casa o en la oficina.
·         Te pescas alguna ETS leve, le preguntas a tu médico si el contagio pudo haber sido en la piscina del club.
·         Las actitudes de esa persona cuando cree que nadie lo mira te generan sospechas.
·         Mucho de lo que dice parece tener otro sentido más tenebroso: “quiero estar siempre en tu cabeza”, “no te convengo, en el fondo soy un chico malo”, “tengo una especial debilidad por mi hija menor”. Piensas que haz enloquecido porque ves malas intenciones sin tener otra evidencia más que el tono y las muecas que usa cuando deja entrever sus pensamientos.
·         Hay momentos en que tienes escalofríos cuando te mira intensamente. Sus ojos no tienen matices.
·         Pierdes el apetito o, por el contrario, comes todo el tiempo.
·         Tienes síntomas de adicción, sabes que algo de esa persona no te hace bien, te duele, pero cuando estás en soledad, el dolor y la ansiedad que experimentas son tan excesivos que volver a estar con esa persona parece ser la única cosa que te calma y alivia. Este patrón se vuelve cíclico.
·         Cada vez que estás con esta persona tienes un primer subidón de energía para luego quedar en cero. Tu vitalidad ya no es la misma que tenías antes de conocer a esta persona.
·         Algo en el fondo de tu cerebro te dice que ese colega no es de confiar, que tu pareja esconde un secreto sórdido, que tu padre o madre desea tu mal. Te castigas por sentir eso ya que todas esas personas, en algún momento, te hicieron sentir especial.

Éstas son solo algunos de los indicios que sentimos “en carne propia” mientras tenemos revoloteando sobre nuestras vidas a alguno de estos vampiros emocionales. Confía en las señales que tu cuerpo te da, escucha lo que te dice, que no te importe parecer “egoísta” si te alejas, no escuches las mentiras que dirá de ti cuando pierda el control sobre tu alma, no creas en sus lágrimas de cocodrilo. Aléjate y sanarás; aléjate y conocerás la felicidad.

domingo, 2 de octubre de 2016

"Sanar del abuso encubierto", un libro de Shannon Thomas


Finalmente, el libro de Shannon Thomas, la psicoterapeuta norteamericana especializada en relaciones con psicópatas y narcisistas, "Healing from hidden abuse" vio la luz. Es un libro ideal para aquellos que todavía descreen de que existan personas como las que habitualmente describimos aquí. Es perfecto para regalar a amigos o familiares que no terminan de entender lo que les explicas sobre lo que viviste. La autora, ya desde el título, nos habla de gente tóxica. Solo hacia la tercera parte de la obra, cuando describe los comportamientos abusivos y malintencionados de estos maestros del engaño, comienza a utilizar los términos psicópatas, sociópatas y narcisistas. Ella aclara que hay distintos nombres más técnicos detrás de ellos pero que básicamente hablan de lo mismo y a efectos de ayudar a las víctimas prefiere englobar las patologías de esa forma más didáctica pero igual de precisa. Va desgranando muy lentamente la forma en que operan para que nadie deje el libro a las primeras páginas “asustado” por palabras a las que asocian a lunáticos. Ella se encarga de demostrar que no son locos de película sino lobos disfrazados de corderos a los que hay que desenmascarar y alejar de nuestras vidas.

Abarca casos de relaciones románticas, laborales, familiares y religiosas. Ella proviene de una comunidad cristiana y ha tratado con éxito a muchas personas que fueron el blanco de pastores o altos miembros de alguna iglesia o templo. Es interesante ver, cuando llega al punto en donde explica lo que es un mono volador/co-abusador/facilitador (flying monkeys), como Thomas afirma que el mismísimo Dios puede ser usado como mono volador contra una víctima o chivo expiatorio dentro de la dinámica perversa de un psicópata. “Dios quiere que te sometas a lo que te digo, Dios va a hacer que toda la comunidad te dé la espalda si sigues cuestionando mis directivas que están inspiradas en la palabra de Dios”. Además de lo que significa monos voladores, Thomas también explica con excelentes ejemplos muchos de los términos que usamos los sobrevivientes, tales como gaslighting, campañas de difamación, bombardeo amoroso, triangulación, etc.

Es interesante como maneja el tema del “Contacto Cero” y el “Contacto Mínimo”. Si bien ella apoya de forma contundente el “Contacto Cero”, considera que por ciertas situaciones personales una persona pueda preferir “contacto mínimo” en vez de “contacto cero”, sobre todo cuando son nuestros progenitores o hijos los sociópatas. Brinda entonces una serie de estrategias para manejarse con ellos de una forma desafectada y cauta, pero advierte que, si esto no funciona, y a pesar del famoso “honrarás a tu padre y a tu madre”, habrá que optar por el contacto cero para que no destruyan nuestras vidas.

Con respecto al origen de la psicopatía y el narcisismo ella se inclina por traumas tempranos que los lleva a preferir este tipo de comportamiento más que a una explicación biológica o genética. Sin embargo, y al igual que sus otros colegas que afirman que el origen es fisiológico, insiste en que ellos son absolutamente conscientes de lo que hacen y que son intratables porque NO quieren cambiar “su condición de seres superiores al resto”.  Es decir, según Thomas, tienen libre albedrio y su elección es dañar a los demás.

Thomas describe 6 etapas de recuperación: la desesperación absoluta, la educación en el tema, el despertar a la realidad, los nuevos límites, la restauración de nuestra identidad y el mantenimiento. Consideramos que la división en etapas es algo menos completa que las cinco descriptas en el libro PsychopathFree, sin embargo, la de Thomas es muy útil porque al final del libro utiliza a estas seis etapas para armar un diario de reflexión personal con preguntas guiadas para que el lector pueda llevar a la práctica los conceptos del libro y controlar la evolución de su sanación.

Hay una sola cosa que la autora omitió y es el tema del sexo como arma de control, como adicción inducida. Esto nos parece que deja al libro sin una información crucial para el sobreviviente porque, como sabemos, la dependencia bioquímica y el lavado de cerebro que sufren las parejas de personas tóxicas se consolida a través del sexo. Sin esta conciencia, a cualquier sobreviviente se le hará mucho más difícil mantener el contacto cero. No encontrarás nada sobre cómo desprogramar tu cabeza producto de los cambios hormonales y de neurotransmisores en este libro, si lo necesitas tendrás que recurrir a autores como Piñuel o Stout.

Resumiendo, creemos que es un libro maravilloso como introducción general ya que cubre todos los ámbitos en los que una persona puede ser abordada y abusada por un psicópata o narcisista. Brinda descripciones claras para reconocer lo que es abuso y lo que no; ayuda a poner límites y a no volver a pasar por lo mismo. Asimismo, deja instrucciones claras para los familiares de aquellos en proceso de recuperación para que se instruyan y realmente colaboren con el mismo. Por el momento, está disponible en inglés. Les dejamos algunas citas

“Dentro de cada comunidad, las personas tóxicas se encuentran escondidas en las familias, parejas, empresas y lugares de culto. La naturaleza críptica de abuso psicológico consiste en juegos mentales repetitivos jugados por un individuo o un grupo de personas en contra de otra. El abuso psicológico rara vez deja moretones. No siempre hay huesos rotos o agujeros en las paredes. Las contusiones, el quebrantamiento y las heridas están matando a la víctima por dentro”

“La persona que nos hizo creer que era el puerto seguro de nuestra vida, nos está tratando de ahogar en silencio ... con frecuencia, el homicidio emocional sucede, mientras que otras personas de nuestro entorno comentan que gran chico o chica es quien nos abusa y qué suerte tenemos de estar con él/ella ... lo que se ve detrás de puertas cerradas es radicalmente diferente a la figura pública que él o ella vende al mundo.”

"Los abusadores psicológicos dañan a otros -no por alteraciones en el juicio, sino porque disfrutan el control que obtienen de las personas que abusan"

"Los abusadores psicológicos juegan juegos con sus blancos, y saben exactamente lo que están haciendo."

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Carta a los otros suministros.

¿Lo has hecho? ¿Lo harías? ¿Sirve de algo advertir? ¿Has escrito el correo y luego lo borraste? Es una opción personal. No tenemos la respuesta para esto.

Hola

No te voy a decir quien soy porque da lo mismo, porque ante los ojos de la persona con la que ahora crees haber encontrado EL AMOR , todos somos los mismos tontos a los que engañar, nadie vale nada. Ya sé que a esta altura pensarás que no estoy bien de la cabeza o que es otra carta envidiosa de tu gran historia de amor. No es así. Yo estuve ahí, sé quién es, qué hace, cómo juega con los que estuvo hasta rompernos. Estás en la etapa en la que todo lo que haces es fantástico, tienen mucho sexo, en todos lados, se ríe de tus bromas, te dice lo inteligente que eres, y por sobretodo te agradece que no seas como sus ex parejas, todas maníacas o bipolares. Eso es lo que te habrá hecho pensar de mí.. No me creerás entonces que está con otras personas. Lo sé, las conozco. Me las nombraba todo el tiempo, me decía que le coqueteaban, pero nada más. Pero te aseguro que fue mucho más que un coqueteo. Hice algo que no está bien pero necesitaba saber: vulneré la contraseña y entré a su ordenador. Pude comprobar que estaba en miles de sitios de citas, que tenía sexo y ciber sexo con muchas de las personas de sus perfiles, y guardaba mucha pornografía. No es lo que te vendió ¿Verdad?

Me costó mucho partir a pesar de tener semejante evidencia. ¿Sabes por qué? Porque esta relación me vació de auto-estima, me hizo dudar de todo, me hizo estar pendiente de su fingida valoración y atención. Pensarás que soy una persona débil y dependiente. No es así. He viajado mucho, tengo dos títulos universitarios, un buen ingreso, una familia bastante normal y buenos amigos. Sin embargo, luego de la etapa en la que me hizo creer que me amaba con locura y yo me sentía en el cielo, comenzó a molestarse por pequeñas cosas mías, se enojaba y me criticaba mucho, siempre en privado, en público se cuidaba de no hacerlo. No entendía por qué dejaba de hablarme por cosas tan triviales. Yo había tenido otras relaciones antes y jamás me había pasado algo así. Me esforcé por estar a “su altura”, traté de no enfadarle. Las cosas volvían a un curso normal por unos días pero luego me volvía a culpar de algo, sobretodo cuando le preguntaba sobre su obsesivo comportamiento con el teléfono, o sus escapadas nocturnas al ordenador. Me decía que era trabajo o insomnio. Y le creía. ¿Sabes por qué? Porque en ese momento no podía siquiera concebir que hubiera personas sin consciencia, ni remordimientos, yo debía ser la “persona patológica” que desconfiaba de todo. Así fui perdiendo mi valor y le permití cualquier cosa. Ante sus hijos era muy dominante, hasta te diría cruel, no les permitía nada, sin embargo, en casa gastaba dinero en ropa muy cara, bebida en abundancia, y aunque me decía que no, tenía un problema con la cocaína. Yo racionalizaba su comportamiento egoísta diciéndome que el día que asumiera que tenía una adicción se iba a recuperar y ser una persona capaz de amar. Me sentía en la obligación de comprender.

 Sin embargo, por más que me esforzaba, nada cambió. Sospechaba que me engañaba sobre muchas cosas, no solo en lo sexual, aunque ese tema se estaba poniendo extremo. Quería probar cosas nuevas, sadomasoquismo, vídeos de orgías. Mi límite llegó cuando quiso que hiciéramos un intercambio swinger. Le dije que no, que yo quería una pareja monógama, que era lo que se había planteado en el principio de la relación. No me habló por un mes y durante esos treinta días llegó invariablemente a altas horas de la noche. Sorpresivamente, un día, me pidió perdón, me dijo que le gustaba mucho el sexo pero que me iba a respetar y ser fiel. Me sentí mejor, pero había algo en su mirada que no me tranquilizó, vi un abismo negro en sus ojos. Dos días más tarde me comentó que quería comenzar un negocio y que necesitaba dinero. Obviamente, yo debía prestarle. Por primera vez en dos años reaccioné, le recriminé a los gritos que me estaba usando. En minutos dio vuelta la situación y me convertí en “una persona egoísta, materialista y violenta”.  Al día siguiente conseguí que alguien me ayudara a sacar la clave de su ordenador y así fue como vi tus correos y los de muchas otras personas.

Luego de un mes de absoluto dolor y charlas interminables con amigos que me creyeron cuando vieron las fotografías que tomé de la pantalla (sé que otros no tienen esa suerte porque ni sus amigos creen que sus parejas puedan llegar a ser así de monstruosos), me fui a casa de mi hermana. Primero se enojó, me dijo cosas horribles por teléfono, pateó la puerta de la casa para que abriéramos, habló mal de mí a todos nuestros conocidos y me amenazó. Luego, como si nada, cambió de actitud, dejó de hablarme para siempre y te escogió a ti para exhibirte como su nueva pareja en los lugares que frecuentábamos como así también en las redes sociales. No, no te creas que va a ser distinto, no lo cambiarás porque eres especial. Nadie logra cambiar a alguien que se cree por encima del resto de la humanidad. Solo te has convertido en el suministro que le viene bien en este momento. Necesita alguien oficial para lastimarme, dar a su vida un aire de normalidad y al mismo tiempo triangular a las otras personas con las que mantiene relaciones. Sé que eres una buena persona, tus amigos dicen que quieres establecerte, formar una familia, por favor, no le creas, aléjate antes de que te sumerja en el infierno. No sabes lo que duele esto. Estoy en terapia, y me dicen que con el tiempo todo pasará, que voy a estar mejor. Pero por el momento, no puedo dejar de pensar en que todo fue una burla miserable de principio a fin, que se rió de mí, se reirá de ti y de todos. Deseo que puedas ver la verdad, deseo que puedas seguir con tu vida, pero temo que no me vas a creer. Es una pena que tú también tengas que pasar por esto.

Por favor, cuídate mucho.

viernes, 19 de agosto de 2016

Thomas Sheridan y sus demonios derrotados

Thomas Sheridan es un sobreviviente, activista y artista que ha escrito dos libros sobre relaciones con psicópatas llamados “Puzzling People” y “Defeated Demons”. También lo puedes ver en una serie de videos en YouTube donde de forma muy simple y doméstica desmenuza cada truco que los sociópatas usan para controlar y engañar a los demás en todo tipo de entorno. Por momentos, los gestos y muecas que Thomas Sheridan trata de imitar para ilustrar el comportamiento enfermo de estas personas terminan provocando risa porque los que los padecimos los podemos reconocer como un calco ridículo y absurdo. Nos parece interesante que nos podamos reír de sus obviedades, es una señal de que les hemos perdido el más mínimo respeto.

Ambos libros son semblanzas de decenas de historias de abuso que incluyen la suya. Todas ellas están narradas con detalles que pueden a ayudar a aquellos que todavía tienen disonancia cognitiva a reconocerse en ellas y eventualmente comenzar a sanar. Hay casos de mujeres y hombres abusados en relaciones románticas que son desgarradores (el del propio Sheridan por ejemplo), ejemplos de accionar psicópata en el trabajo y también historias familiares (hijos o padres psicópatas). Hace hincapié en el contacto cero como primer paso para la recuperación.

Si bien brinda muchos detalles científicos actualizados, Sheridan no parece estar convencido de las explicaciones que la ciencia especula sobre psicopatía y narcisismo, como tampoco cree en posibles tratamientos. Ofrece una explicación algo esotérica con respecto a la prevalencia de los psicópatas en la sociedad que probablemente sea la parte floja de sus libros. No obstante, expone una interesante teoría sobre el porqué del silencio mediático con respecto a los desordenes de personalidad tipo B que algunos podemos considerar algo exagerada pero que indudablemente tiene puntos ciertos, después de todo es un hecho estadístico de que en ocupaciones de influencia social como política, negocios y medios los psicópatas y narcisistas llegan a ser el 10% del total de los profesionales en esas áreas contra el 4% que se espera en al población general

Lamentablemente sus libros no se encuentran en español pero sí están disponibles en inglés en cualquiera de las librerías digitales. Escritos con honestidad, sentimiento e ironía creemos que pueden resultar interesantes para otros sobrevivientes más que para profesionales especializados en el tema. Copiamos a continuación una especie de “oración” (no quisiéramos saber a que “deidad”) que Sheridan considera es lo que todo psicópata o narcisista repite para traerse suerte con los que lo rodean. Es sarcástica y lamentablemente cierta para aquellos que los tuvimos que ver de cerca.

“Oración del psicópata” por Thomas Sheridan

“Santificado sea tu oscuro nombre.
Protégeme hoy de que me detecten y verifiquen mis antecedentes.
Que mi sonrisa de pacotilla me permita mantenerme oculto y que mis pupilas se dilaten lo suficiente para atraer y seducir a mis potenciales presas dando lástima e inventando historias sobre un cáncer o patrañas de maltrato infantil.
Concédeme cambios de humor salvajes que sucedan en un instante.
Ayúdame a encontrar nuevos temas sociales que no me importen un bledo con los que pueda alinearme para quedar bien.
Mientras me pavoneo por el valle sombrio de la impostura permíteme llevar siempre libros de Carl Sagan o cualquier otro autor serio para mostrar lo intelectual que soy y que los motores de búsqueda siempre sean mi guía para fingir conocimientos para poder así demostrar mi superioridad sobre todos.
Fingiré creer lo que los demás deseen que yo crea hasta que descarte a todos esos perdedores en el mismo instante en el que necesiten algo de mí.
Voy a casarme para no tener que pagar el alquiler, y a tener hijos sólo para ver de qué se trata. A continuación, actuaré como un padre/madre que los cuida hasta que pierda el interés en ellos cuando la gente les de la atención que considero debe ser solo mía.
Voy a inventar admiradores/as atractivos/as con los que coquetear en las redes sociales y voy a tener relaciones sexuales con cualquier persona, o cualquier cosa, para mostrar a los demás lo deseable soy.
Líbrame de las presas pasadas que actuan como si yo no existiera porque nadie merece ser feliz sin mí. Líbrame también de la posibilidad de que ellos aprendan las señales de alerta porque mío debe ser el reino los ingenuos siempre. Amén.”

domingo, 10 de julio de 2016

Psicópatas y narcisistas 101

Hoy queremos hacer un breve resumen sobre abuso narcisista y psicopático. Hace tres años que comenzamos el blog y creemos que es necesario hacerlo. Ya casi llegamos a un millón de visitas entre las dos plataformas y no damos abasto siquiera a contestar comentarios. Estamos realmente desbordadas. Seguiremos recopilando y traduciendo información pero con una frecuencia algo menor. Afortunadamente el tema se replica y comienzan a aparecer otros blogs en diversos idiomas sobre el tema. Creemos que nuestros objetivos se han cumplido en gran medida pero seguiremos hasta que este tema esté instalado socialmente. Aquí les dejamos los puntos básicos que hay que entender para librarse de cualquier tipo de relación con un psicópata.

La psicopatía (o trastorno antisocial) y el narcisismo maligno son desordenes de personalidad tipo B. A menudo se los suele llamar sociópatas para agruparlos aunque tienen algunas diferencias que, en términos del daño que causan, son irrelevantes para discutir aquí, nos enfocaremos en lo que tienen en común. Los psicópatas y narcisistas son personas que no sienten amor, no les importa la suerte de los demás que son a sus ojos meros objetos a ser utilizados, experimentan emociones muy primitivas que se encuentran controladas por las zonas más antiguas (evolutivamente hablando) del cerebro. Mienten todo el tiempo pero no son lo que popularmente se conoce como mitómanos, quienes  viven en un mundo de fantasía y autoengaño pero no desean manipular a los otros con sus fabulaciones, sino que explícitamente lo hacen para controlar y burlarse de sus víctimas. Tienen tendencias sádicas, de una forma u otra, abiertamente o solapadamente, ya que gozan con el dolor de los demás, se sienten poderosos cuando los demás reaccionan a su abuso o provocaciones. Suelen tener un apetito sexual desbordado (no porque sean adictos al sexo como ocurre cuando alguien trata de adormecer problemas emocionales no resueltos) sino que el sexo es su forma de controlar a los demás y de obtener algo de emoción en una estructura psíquica vacía. Son un gran agujero de nada y solo los riesgos, las conductas abusivas y el sexo perverso les da algo de “vida”. Sin embargo, las estructuras cerebrales que controlan la ejecución de nuestro accionar, y aquella que comprenden lo que es bueno y lo que es malo, lo que causa alegría o dolor, están perfectamente intactas por lo que tanto psicópatas y narcisistas eligen comportarse de esa manera y son imputables por sus acciones en todos los sistemas legales del mundo. No tienen excusa.

El accionar del psicópata o del narcisista comienza con un proceso de idealización y seducción de la persona elegida para servir sus propósitos que pueden ser de los más variados: otra/o amante, apropiarse del proyecto de un colega para ascender, convencer a un familiar de hacerle la vida imposible a otro. Durante semanas te convertirás en la persona más importante en sus vidas, exagerarán tus virtudes, te llamarán y enviarán mensajes todo el tiempo aun cuando la relación no sea de índole romántica (en el trabajo es muy común que finjan que tú les resultas un modelo a seguir y necesitan tu consejo). Ese bombardeo no es más que una estrategia para forzar a tu cerebro a su presencia y su validación, te acostumbras de a poco a que tu vida gire en torno a sus atenciones. Asimismo, es probable que utilicen falsas historias de abuso o maltrato en su infancia para darte pena y para que sientas que si te honra contándote cosas de tu pasado, tú deberías hacer lo mismo. Te abres entonces sin reparos, confías en ellos y esta información que le brindas de tus vulnerabilidades será utilizada en tu contra: con esos datos sabrá como manipularte en la etapa siguiente (erosión de identidad) y para destruirte cuando no te necesite más en su vida.

Una vez que el bombardeo de atención logró que tú confíes plenamente en el/ella tratará sutilmente de quebrar tus límites: en una relación amorosa tratará de que pruebes conductas sexuales o substancias que nunca quisiste, en el trabajo te pedirá que le brindes información que solo tú deberías manejar, en la familia te convencerá de que te alejes de alguien, etc. Si no accedes a algunos de sus pedidos te acusará de no confiar en el/ella y te hará sentir culpable. También, cuando se dé cuenta de que comienzas a sospechar, volverá a idealizarte (su aceptación se vuelve una especie de droga para ti ya que calma la ansiedad que ellos mismos causan en tu mente y en tu cuerpo, puedes ver más sobre los cambios bioquímicos que ellos provocan en este blog). Otras de sus estrategias es pedirte que mires a sus ojos para que compruebes que es sincero/a. Como mienten sin transpirar ni desviar la mirada, tú les crees y te reprochas por haber desconfiado. Recuerda también que muchos animales usan la mirada y la imitación de movimientos en espejo para “hipnotizar” a sus víctimas antes de lanzarse sobre ellas, por ejemplo ciertas serpientes hacen que las aves queden inmóviles, incapaces de volar para devorarlas. Pero no te inquietes, una vez que entiendes la mecánica del sociópata, no hay mirada que pueda contigo, es más, te dará risa, pero mientras no eres consciente de su manipulación, sus mentiras y su imitación en espejo no sabrás cómo es que hace para que su mirada te deje “tranquila/o” cuando ciertamente no deberías estarlo.

A partir de acá comenzará a utilizar tres técnicas favoritas de tortura y esclavitud emocional: triangulación, devaluación y gaslighting. La triangulación consta en utilizar a una tercera persona (real o imaginaria) para desestabilizarte. Esto puede ser desde convencerte de que tus amigos o familiares están en tu contra, compararte con otras personas, darte celos a propósito para negártelo descaradamente luego, decirte que si tú no le ayudas profesionalmente pedirá ayuda a la competencia, etc. La idea es que tú te esfuerces cada vez más para que él/ella vea tu valor como ser humano o profesional, creyendo que así dejará de triangularte. De más está decir, que no lo hará. La devaluación es otra forma de abuso y consiste en hacerte comentarios humillantes o descalificadores por lo bajo (rara vez lo hacen en público ya que necesitan que nadie te crea cuando expongas su maltrato). Los ejemplos son infinitos, puede dejarte entrever que eres mala/o cuidando a tus hijos “siempre te descuidas y es por eso que se ha caído y lastimado” o que eres mal hijo “tu hermana realmente se ocupa de mi y no tiene delirios de ser un universitario de renombre” o que te ves mal “estás más gordo/a y además traes canas, deberías cuidarte más, te lo digo por tu bien”. Por favor recuerda que nunca te dicen nada por tu bien sino por tu mal. Por último, la estrategia del gaslighting consiste en hacerte dudar de tu cordura (si quieres saber de dónde proviene el término puedes ver la entrada específica en este mismo blog): te dejan un mensaje de texto que no parece dirigido a ti ya que trata de cosas intimas pero de las que nunca hablaron y luego te dice que era para ti, que imaginas cosas; comenta cosas inapropiadas en las redes sociales a otras personas para luego borrarlas; te esconde documentos importantes que aparecen en otro lado; el dinero de la casa comienza a ser cada vez menos y te asegura que eres tú quien se olvida de las cifras.

Con estas tres formas de abuso los sociópatas ya tienen suficiente como para mantenerte en estado constante de duda y angustia. Esto no quiere decir que no puedan usar otro tipo de técnicas de sometimiento como amenazas veladas  “no comentes lo que te he dicho a recursos humanos o se enojará con los dos” “mi exmujer era tan histérica que una vez le retorcí brazo, hoy estoy arrepentido, por suerte tú no eres igual” o agresión física en cualquiera de sus expresiones pero sí que estas son las “básicas” de su repertorio. Alternará entonces entre ciclos de idealización y abuso indefinidamente para causarte disonancia cognitiva, es decir que no sepas cual de sus dos caras es la verdadera, si la abusiva o la “gentil”. No hay dos caras, hay una persona que deliberadamente te usa, te maltrata y para colmo te acusa de su abuso. Si por algún motivo quiere descartarte con rapidez estos ciclos de abuso se acortarán o prácticamente pasarán de la idealización a mostrar su cara siniestra en un segundo. Si solo quiso tenerte como suministro sexual pues prepárate a conocer cuán crueles pueden ser (puedes ver más sobre el descarte rápido en la entrada de “abuso express” de este blog). Si te sucede esto último, no pienses que no te quiso en su vida por más tiempo, piensa que es una bendición porque los psicópatas y narcisistas mantienen en su vida por más tiempo a aquellas personas que son más dóciles y que les sirven de pantalla para esconder sus vidas de perversión frente a sus grupos de conocidos. Esas personas que convivieron con estos vampiros por veinte y treinta años van a tener secuelas mucho más graves que las tuyas, y ya sabemos que aun cuando tu relación haya sido de dos meses puede dejarte con estrés postraumático. Imagina entonces el infierno del que te has salvado.

Cuando finalmente la relación termina, ya sea por medio de su descarte cruel e indiferente o porque tú te has dado cuenta que esa persona te enferma, prepárate para dos cosas: por un lado, vivirás en una montaña rusa de dolor, dudas, pensamientos recurrentes y molestos, ganas de contactarle, necesidad imperiosa de reparación y justicia, deseos de exponer su doble vida y su abuso, problemas de salud y demás. El/la psicópata te dejó vacío/a y tienes la sensación que estás en ruinas. Por otro lado, ellos necesitan seguir consiguiendo nuevos incautos a los que rapiñar por lo que es necesario que nadie sospeche de sus dobles vidas.  A ese fin triangularán a tus viejos amigos, familiares y colegas en tu contra. Mentirá descaradamente, dirá que tú eras la persona maltratadora y perversa, intentará sacarte a tus hijos por el puro placer de golpearte en donde más duele ya que ellos no aman ni siquiera a sus hijos. Ambas etapas coinciden por lo que se hace difícil plantear estrategias legales de defensa frente a sus calumnias y ataques cuando estás sufriendo depresión o enfermedades producto del estrés. Pide ayuda, no dejes que terminen de destruir lo sano que tienes en tu vida. Asesórate con psicólogos o psiquiatras que sepan de abuso narcisista y de estrés postraumático, ya que de lo contrario, los terapeutas no entrenados, también son captados por la seducción del psicópata y tienden a tachar a la victima de masoquista o histérica. Cambia de terapeuta, no necesitas a alguien que en vez de ayudarte se quede tranquilo poniéndote etiquetas, eso es incompetencia profesional. Busca también abogados, contadores y asistentes sociales que puedan protegerte legal y financieramente. Finalmente, durante toda esta etapa tan convulsionada mantén contacto cero, y si no pudieras ya que tienes niños, mantén contacto mínimo y utiliza la técnica de piedra gris para no caer en sus provocaciones ya que lo que quieren es que reacciones para usar tu angustia en tribunales o dentro de la empresa.  El contacto cero es la herramienta más importante para sanar, no la subestimes.

La recuperación es un proceso largo y no es igual en todos los casos. Alternarás entre depresión y rabia. Es común también tener ataques de pánico o sufrir de un entumecimiento de los sentidos. Hay distintas terapias tanto médicas, psicológicas o físicas que pueden ayudar: terapia cognitivo-conductual, análisis (siempre y cuando el terapeuta sepa respetar los tiempos del paciente ya que verbalizar muy rápido cosas muy abusivas como por ejemplo prácticas sexuales forzadas pueden agravar el estrés postraumático), EMDR (terapia que se utiliza específicamente para el estrés postraumático), terapia de arte, yoga, tapping (parecida a EMDR y que funciona muy bien para víctimas de abuso prolongado como así también para sobrevivientes de catástrofes y guerras), terapia con animales, ciertos medicamentos por corto tiempo siempre supervisado por médicos especialistas, grupos de autoayuda, leer libros serios sobre psicopatía, escribir o hacer activismo sobre el tema como así también mindfulness, técnica que ancla a los sobrevivientes en el presente, cosa muy necesaria ya que el abuso vuelve a la memoria una y otra vez a pesar de que la persona intente desesperadamente “soltar” su pasado.  Esto es producto de que el/la psicópata reprogramó el cableado cerebral de su víctima con sus técnicas de manipulación y lavado de cerebro. Si se observan las resonancias magnéticas cerebrales de un sobreviviente podrás ver que el abuso deja huellas visibles en varias áreas de la corteza y la amígdala. Pero ten esperanzas, eso es reversible. Si usas una combinación de estas terapias volverás a un estado emocional y fisiológico saludable.

Por último, es común que los sobrevivientes que lograron trabajar adecuadamente su encuentro con un/a sociópata detecten a estas personas con una rapidez extraordinaria. Muchos se inquietan por esta extraña habilidad, piensan que tal vez exageran luego de semejante experiencia. Es un hecho científico que si sumamos los casos narcisismo y psicopatía nos da como resultado que el  4% de la población mundial es sociópata, es decir que 1 de cada 25 personas tiene estas características nefastas.  No estás imaginando, la realidad es que antes no te dabas cuenta cuando tenías a uno de ellos a tu lado.

Imaginemos un mundo en el que se eduque a la población sobre estos desórdenes tipo B de personalidad  y que todos aprendemos a ver detrás de sus fachadas antes de ser abusados. Esto es lo deseable y es posible.  Cuando comenzamos a escribir el blog, nuestra meta era que este tipo de abuso que habíamos sufrido cobrara algo de visibilidad. Estábamos convencidas de que habíamos caído en sus redes porque desconocíamos que este tipo de personas insensibles e inhumanas existían entre nosotros. Afortunadamente en este tiempo han salido libros excelentes y el tema se extendió en las redes sociales. El desafío que nos queda a todos los sobrevivientes es primero, que los medios de comunicación se hagan eco (todavía no salimos de nuestro asombro cuando vemos que las revistas de interés general no tratan el tema, evidentemente consideran que saber si las axilas se llevan este verano depiladas o no es mucho más importante que la salud mental de la población) y segundo, que los estados lo aborden dentro del plan de salud y lleve adelante campañas de prevención. Sucederá, tenemos fe. Nos volvemos a encontrar en un par de meses, mientras tanto seguimos subiendo cosas a la página de FB, también con una frecuencia algo menor. Gracias por todo, gracias porque ustedes, con sus historias de vida, nos ayudaron también a sanar.


viernes, 10 de junio de 2016

El abuso sociopático y la violencia son dos caras de la misma moneda

Es una realidad que el tema de la psicopatía y el narcisismo ha comenzado a tratarse en los países de habla hispánica pero, en paralelo, han surgido opiniones que aseguran que el abuso de psicópatas y narcisistas no estaría incluido en el tema de violencia doméstica ni tampoco encuadraría en alguna definición de violencia. Aseguran que este tipo de maltrato es una dinámica psico-biológica de la que varias personas, además del abusador, serían parte. No te dejes engañar. Esto es una forma de excusar al abusador, culpar parcialmente a la víctima y desviar el tema de la agenda pública.

Primero que nada, recordemos que el espectro de desordenes de personalidad es amplio y se extiende desde  casos medianamente graves en los que el narcisista se dedica a parasitar y mentir a los que lo rodean hasta casos severos donde puede haber golpes o donde estos personajes abusan sexualmente de extraños o de sus propios hijos sin que los demás miembros de la familia, también captados por la narrativa del psicópata, sean capaces de verlo hasta que el perverso se aleja o muere (tal es el caso de Mackenzie Phillips, hija del integrante de la banda The Mamas and The Papas, John Phillips que obligó a la joven a mantener relaciones incestuosas durante 8 años. Recién cuando su padre murió, Mackenzie pudo hablar del abuso sexual. Varios de los miembros de su familia no le creyeron, comportándose como facilitadores post mortem, pero ella no se amedrentó y sigue trabajando por las víctimas de abuso paterno). Por lo tanto, si alguno de nosotros padeció el abuso de un jefe narcisista pero no fue golpeado, esto no quiere decir que el abuso psicopático no exista si lo comparamos con casos resonantes de violencia de género. Es más, la violencia de género no es una realidad separada de la psicopatía y el narcisismo: detrás de los golpeadores, e incluso de los homicidas, suele haber un altísimo porcentaje de desórdenes de personalidad tipo B. Lo podemos asegurar, lo indican los estudios científicos, lo hemos vivido también en carne propia, y cuando decimos “carne propia” lo hacemos en forma textual. Disociar el concepto de violencia del de psicopatía y narcisismo es la forma con la que los sociópatas piensan contratacar nuestra ganada consciencia sobre sus tácticas de abuso.

En estos días, un joven nadador estrella de la prestigiosa Universidad de Stanford llamado Brock Turner, fue sentenciado a SOLO 6 meses de prisión por haber violado a una joven que estaba inconsciente.  Aparentemente el juez dio lugar al descargo del joven que, en vez de pedir disculpas por lo que hizo, escribió una carta diciendo que lo que pasó (abuso sexual agravado) fue producto de la conducta proclive a las fiestas y al alcohol de los estudiantes norteamericanos (desplazamiento de culpa, una de las características de los sociópatas). Las organizaciones de género y la opinión pública están indignadas por esta condena ridículamente leve cuando en realidad le hubieran correspondido 14 años. Para seguir agregando dolor a la víctima, el padre del joven pidió públicamente clemencia para su hijo al que describió como un joven normal al cual se “le juzgaba duramente por 20 minutos de acción en una vida de 20 largos años de logros” (busca el caso, luego nos dices si la mirada fija de Brock Turner no te recuerda a la de alguien que conoces y si el padre no se comporta como el clásico “flying monkey” o facilitador). Afortunadamente en la gran mayoría de los medios de ese país se habla de su conducta como sociopática, como violencia de género (no hay contradicción entre los términos) y se protege a la víctima.

No nos dejemos confundir, muchas personas con características psicopáticas se encuentran en la política, en el periodismo y en la sociedad en general. Ellos están desconcertados ante la cantidad de información que se está haciendo pública y quieren frenar nuestra toma de consciencia porque si toda la sociedad está advertida ya no tendrán suministro que se involucre emocionalmente o laboralmente con ellos, que los vote, que los lean o les presten atención. Desde ya no creemos que el abuso psicopático se limite a la violencia de género pues alcanza a hombres que padecieron a cónyuges o madres psicópatas,  a instituciones religiosas y a todo tipo de empresas. En cada caso el abuso se expresará como una violencia diferente pero violencia al fin.  De todas formas, si quedan dudas de que el abuso emocional y la violencia psicológica son formas de violencia e incluso formas de violencia de género dejamos la resolución 48/104 de diciembre de 1993 de la Asamblea General de la ONU que dice:  “Por violencia contra la mujer se entiende todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento FÍSICO, SEXUAL O PSICOLÓGICO para la mujer, así como las AMENAZAS DE TALES ACTOS, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada”.


Insistimos que el abuso psicopático no queda restringido a la violencia de género pero ES UNA DE SUS MANIFESTACIONES (en la resolución recalcamos el aspecto psicológico y las amenazas de violencia ya que son las formas favoritas de abuso de todo psicópata o narcisista, pero no las únicas. Algunos psicópatas cruzan todas las fronteras). El abuso psicopático puede tomar la forma de abuso y acoso laboral, acoso escolar, violencia intrafamiliar, abuso y violencia infantil, abuso de autoridad pública o eclesiástica, etc.  Queremos también decirles a aquellos que ven el abuso como solo una dinámica disfuncional psico-biológica que aunque esto es parte del fenómeno, no es más que la punta de un iceberg de violencia. Además, ese argumento no se sostiene como forma de minimizar el impacto social que tiene, ya que hay otras cuestiones que son psico-biológicas (como por ejemplo cierto tipo de enfermedades como el asma o la diabetes) y que, no obstante, están en lo más alto de las prioridades del estado por su incidencia en la salud física y emocional de la población. El abuso psicopático y narcisista es un tema que afecta a más del 30% de la población mundial (se estima que ese es el número de personas que sufrieron el maltrato de sociópatas en alguna de sus formas) y que deja huellas tangibles como el síndrome de estrés postraumático que es muy incapacitante.  Trabajemos todos juntos para educar, prevenir y dar herramientas de recuperación a los sobrevivientes, como así también demandemos de nuestros legisladores y de los medios formadores de opinión que traten al tema con seriedad y lo coloquen como una de las prioridades del estado para frenar la violencia y la enfermedad que de ella deriva.

miércoles, 25 de mayo de 2016

El fin de todo psicópata o narcisista es corromper y quebrar todos los límites personales..


Luego de la fase de bombardeo amoroso y de imitación en espejo, la acción del perverso narcisista sobre su víctima consistirá esencialmente en inhibir y controlar su pensamiento. Esta es la fase en la que alternará abuso encubierto (gaslighting, mentiras, tratamiento del silencio, críticas) con vueltas a la etapa de luna de miel. En la fase siguiente (la de descarte, sea sutil y lenta, o rápida y agresiva), le provocará sentimientos, actos y reacciones mediante mecanismos de provocación).

Si la víctima tiene suficientes defensas como para jugar al juego del sociópata impone una lucha perversa que sólo se terminará con la rendición de la víctima ya que es mentalmente extenuante. Es por eso que lo que se recomienda es cortar todo vínculo con ellos de forma inmediata y definitiva.

El perverso intenta que su víctima actúe contra él para poder acusarla de «malvada». Lo importante para él es que la víctima parezca responsable de lo que le ocurre. El agresor utiliza una debilidad de su víctima —una tendencia depresiva, histérica o enferma— para caricaturizarla y conseguir que ella misma se desacredite. Hacer caer al otro en el error permite criticarlo o rebajarlo, pero, sobre todo, se le proporciona una mala imagen de sí mismo y se refuerza su culpabilidad.

Cuando la víctima no controla suficientemente la situación, basta con cargar las tintas en la provocación y el desprecio para obtener una reacción que luego se le podrá reprochar. Por ejemplo, si su reacción es la ira, se procura que todo el mundo se dé cuenta de ese comportamiento agresivo, de tal modo que hasta a un espectador exterior se le pueda ocurrir llamar a la policía. Los perversos llegan incluso a incitar al otro al suicidio: «Pobrecita mía, no tienes nada que esperar de la vida, no entiendo cómo no has saltado todavía por la ventana». Después, al agresor no le cuesta nada presentarse como una víctima de una enferma mental.

Frente a alguien que lo paraliza todo, la víctima se siente acorralada y en la obligación de actuar. Pero, obstaculizada por el dominio al que está sometida, sólo puede hacerlo mediante un arranque violento en busca de su libertad. Un observador externo considerará como patológica cualquier acción impulsiva, sobre todo si es violenta. El que responde a la provocación aparece como el responsable de la crisis. Para el perverso, es culpable, y para los observadores externos, parece que sea el agresor. Lo que éstos no ven es que la víctima se encuentra acorralada en una posición en la que ya no puede respetar un modus vivendi que para ella es una trampa. Tropieza con un doble obstáculo y, haga lo que haga, no puede salirse con la suya. Si reacciona, aparece como la generadora del conflicto. Si no reacciona, permite que la destrucción mortífera continúe.

El perverso narcisista obtiene tanto más placer al atacar la debilidad de su víctima, o al desencadenar su violencia, cuanto que esto la conduce a autocondenarse y a no sentirse orgullosa de sí misma. A partir de una reacción puntual, se la etiqueta de alcohólica o de suicida. La víctima se siente desarmada e intenta justificarse como si fuera realmente culpable. El placer del perverso es doble: primero, cuando engaña o humilla a su víctima; y luego, cuando evoca delante de ella la humillación. La víctima, entonces, vuelve a caer en la trampa, mientras que el perverso narcisista aprovecha de nuevo la situación, preocupándose, sin confesarlo, de presentarse otra vez como víctima.

Puesto que no se ha llegado a decir nada y no se ha realizado tampoco ningún reproche, no es posible presentar ninguna justificación. Con el fin de encontrar una salida de esta situación imposible, la víctima puede caer en la tentación de comunicarse, ella también, mediante manipulaciones y guardando silencio sobre algunas cosas. La relación se vuelve entonces equívoca: ¿quién es el agresor y quién el agredido? Para el perverso, lo ideal es que se acabe identificando a su víctima como «malvada», de tal modo que esa malignidad se convierta en algo normal, que todo el mundo asume. El perverso intenta inyectar su propia maldad en su víctima. Corromper es su objetivo supremo. Y alcanza su máximo placer cuando consigue que su víctima se vuelva también destructora, o cuando logra que varios individuos se aniquilen entre sí.

Todos los perversos, ya sean psicópatas o narcisistas, intentan atraer a los demás hacia su propio registro para luego conducirlos a pervertir las reglas. Su fuerza de destrucción depende en gran medida de la propaganda que difunden para mostrar a los demás hasta qué punto su víctima es «malvada» y por qué resulta, por lo tanto, razonable llamarle la atención. A veces lo logran, y consiguen asimismo la colaboración de aliados a los que también manipulan mediante un discurso que se basa en la burla y en el desprecio de los valores morales.

Para un perverso, el mayor fracaso es el de no conseguir atraer a los demás al registro de la violencia. Por lo tanto, ésta es la única manera de atajar la propagación del proceso perverso.
Hay que llegar a la convicción de que es posible salir, que las heridas pueden quedar perfectamente restañadas. Una herida no es un destino. Y luego hay que caminar en la dirección adecuada.

Para que el maltrato acabe no basta con la interrupción de todo contacto, hace falta luego superar sus devastadores efectos como son la destrucción de la reputación y sus contactos para herirnos. Para superar la disonancia cognitiva y el dolor post abuso es preciso recuperar la confianza en sí mismo y salir en busca de personas sanas en las que podamos confiar. No es fácil, ciertamente. Pero es posible. Estas personas existen. En palabras de Boris Cyrulnik uno de los mayores expertos en recuperación de situaciones traumáticas: "Hay personas y asociaciones que desempeñan esta hermosa y tremenda tarea de curación, de salvamento físico y psicológico, de renacimiento moral. Hay personas y organizaciones que dedican su vida a tender la mano a quienes están en un profundo foso de dolor y de humillación. Llegan a ellos para hacerles vivir el poder de dar y recibir, de cuidar y ser cuidados”.

domingo, 24 de abril de 2016

Cómo identificar a un psicópata cotidiano según el Dr. Marietán

Transcribimos acá un reportaje al Dr. Marietán de Argentina. Aclaramos nuevamente que en este blog cuestionamos el término "complementario" que el Doctor utiliza para referirse a las víctimas porque muchas personas lo malinterpretan al presumir que la víctima es en gran parte culpable del abuso. En el resto del mundo científico se habla de personas que debido al lavado de cerebro del psicópata padecen síndrome de Estocolmo doméstico. Verán también que en el reportaje, Marietán asegura que la psicopatía es una forma de ser, no un trauma ni una enfermedad. En esto queremos ser cautos ya que la ciencia ha probado que no es una enfermedad de la que no son conscientes como así también que en muchos casos no hay traumas que expliquen su comportamiento pero sí han descubierto que a diferencia de las personas que no padecen este desorden, los psicópatas tienen una amigdala cerebral mucho más pequeña. Curiosamente las personas que se encuentran en el polo opuesto, los altruistas, tienen una amígdala mucho más grande que el común de la población. Habiendo aclarado esto les dejamos un reportaje sin desperdicios y muy esclarecedor.

¿A qué llamamos psicópata o psicópata cotidiano?

Un psicópata es una persona. Hago un alto acá. Porque varios de los damnificados por la relación con un psicópata no lo llaman “persona”, ni mucho menos. Por lo general se refieren a él como “el gran h de p”.No vamos hablar acá del psicópata exacerbado: el asesino serial, el violador secuencial ni el perverso intenso. Sino que hablamos del que he llamado “el psicópata cotidiano”: el que ejerce su psicopatía en la pareja, en la familia, en el lugar de trabajo, en el club. Aquel que muestran sus rasgos psicopáticos y no son señalados como asociales.

Pero, subjetividades aparte, es una persona. Con mayor precisión diremos que es una forma especial de personalidad. Una manera de ser en el mundo que se distingue del grueso de la población. ¿Por qué característica? Por tener necesidades especiales y cosificar a las otras personas.

Es propio de la naturaleza de los seres vivos tener necesidades: necesitar de lo externo para sobrevivir (nutrientes, resguardo, reproducción, y demás). Pero las necesidades comunes son consensuadas y comprensibles. Es decir, la inmensa mayoría las comparten: necesidad de alimento (y un modo de hacerlo), necesidad de los otros (por seguridad, por debilidad individual), y otras. Estas necesidades las entendemos (intelecto) y las comprendemos (empatía y vivencias similares). Son necesidades típicas, comunes.

Entonces, ¿qué sería una necesidad atípica? Preferir como alimento la carne humana (canibalismo) en un espacio y tiempo culturalmente inaceptado. La exacerbación del poder. Ejercitar el sexo (sexuar) con infantes o sin el consentimiento de la otra persona (violación), por poner sólo algunos ejemplos.

¿Y la cosificación?

Es quitarle la jerarquía, el valor de persona del otro y tratarla como una “cosa”, como algo que se usa y se tira, como algo sobre el que se permiten maniobras y manipulaciones que serían indignas en una persona.Sobre una cosa se puede hacer cualquier acción sin el displacer interno (culpa) por las consecuencias de esas acciones. Es un tipo de impunidad interior que tiene el psicópata. Un juez benevolente que prioriza las necesidades del propio psicópata por sobre las consecuencias negativas sobre las otras personas. “El fin justifica los medios”, anuncia este juez maquiavélico.

Y ésta es una de las claves para acercarnos, al menos un poco, a entender intelectualmente cómo funcionan estas personas especiales: tú, el que está con el psicópata, no eres tratado como un igual a él, sino como algo inferior, desechable, indigno, como una cosa.Grandes son los lamentos de los complementarios (los que conviven con psicópatas) al darse cuenta de que no son tratados como personas, ni como mujeres, ni, a veces, como meras hembras, sino que llegan a ser “casi nada” para el psicópata que ve en ellas solo la utilidad para sus fines y sus objetivos transitorios.

¿Cuántos son?

Está, más o menos, calculado, siendo optimistas, que los psicópatas son el 3% de la población. Sobre una base, en Argentina, de 40 millones, serían unos 900 mil.

¿Todos varones?

No. De esos 900 mil, la relación es de 3 hombres a 1 mujer. O sea que contamos con unas 300 mil psicópatas.

Rasgos

1) Los psicópatas trabajan siempre para sí mismos.
A veces fingen ser altruistas, generosos, desprendidos. No confundirse: están invirtiendo, en algún momento sacarán el jugo a esas relaciones y a esas dádivas. Hemos tenido las experiencias de políticos esforzados “por la patria”, “por la recuperación del ser nacional”, “por la patria grande”, “por los desposeídos”, todos objetivos muy gregarios pero, hilando fino, sólo estaban trabajando por cumplimentar sus necesidades especiales.
2) El psicópata no realiza acciones psicopáticas en el 100 % de sus conductas.
Esto confunde mucho a los comunes que creen que un psicópata deber mostrarse constantemente en conductas atípicas o asociales. No. Al contrario. La mayoría de esas conductas son adaptadas y sólo en un pequeño porcentaje se muestra como psicópatas y no con cualquiera sino que…
3) El psicópata muestra su psicopatía con el complementario (el que convive con él), con otro psicópata (cuando se asocian para lograr un objetivo —bandas de delincuentes, partidos políticos, empresarios—), y actúa sobre personas comunes (cuando las viola, las asalta, las estafa, etc.).
4) Es de difícil identificación
Por lo general, pasan desapercibidos. Algunos son gentiles, amables, tienen el “don de gente”, son seductores, hasta fascinantes (los hay también muy desagradables). Y ejercen su psicopatía solapadamente en ámbitos separados de sus lugares habituales.
5) Suelen ser bifrontes
Cual dios Juno, presentan dos caras: una frente a los complementarios y a su familia, y otra frente al resto de la sociedad. Suelen ser tiránicos, déspotas, agrios, callados con su familia y sociables, agradables y solícitos frente el resto de las personas. De tal forma que los “amigos” externos a la familia, no dan crédito cuando un complementario o un hijo de psicópata les cuenta cómo es el comportamiento dentro de la familia del psicópata.
6) Convencen
Suelen ser carismáticos y seductores. Convencen a los demás, a veces francamente los fascinan para que sigan sus proyectos o sus intereses. Las herramientas que usan son: una perspicacia especial para captar las necesidades y debilidades del otro, la capacidad de “expandir” la libertad en el reprimido, la mentira (son verdaderos artistas de la mentira), la coerción, la actuación (son actores natos).
7) Minan la autoestima del otro
Trabajan cual escultor tallando todos los valores del complementario hasta eliminar, muy de a poco, todos los valores que lo sustentan como persona (la dignidad), hasta convertirlo en un ser dependiente y demandante de los caprichos del psicópata (un esclavo).Esto es un “proceso”, nada agudo ni torpe. Se hace con lija fina, pero constante y sin pausa. Y la mayoría de la veces el complementario no es consciente de la profundidad de su deterioro como persona. Ante la alarma general de su familia de origen, de sus amigos, que le ponen sobre aviso del desastre, el complementario hace caso omiso de las advertencias y sigue obnubilado tras el mandato del psicópata quien, a sabiendas de esto, lo que hace es llevarlo a un…
8.) Aislamiento
El psicópata aísla al complementario y a toda su familia. Toda persona que puede interferir en su poder interno es descalificado, menospreciada (sutilmente, desde luego) hasta que el complementario “se da cuenta” de que esa persona es negativa para él. Así se va quedando sin amigos, primero, luego sin relación con los hermanos ni con sus padres, y su único sostén es… el psicópata.
9) Uso y abuso
Llegado a este punto, el complementario ya está preparada para el uso y abuso por parte del psicópata quien, ahora sí, muestra su cara más desagradable y tiránica, pero ya no tiene a nadie que lo pueda confrontar.
10) Un largo sueño
La relación psicópata–complementario hunde su anclaje en lo irracional. Nada lógico puede explicar esta unión. Sin embargo, es muy sólida y reincidente. La persona sometida a un psicópata parece sumida en un largo sueño, un vaho de irrealidad nubla todo lo relacionado con lo negativo de la relación. Aquí los argumentos de los ajenos al circuito psicopático chocan con una barrera incomprensible, puesta por el mismo complementario que se queja, pero daría su vida por seguir con el psicópata.

¿Cuándo un terapeuta puede incidir terapéuticamente sobre la psicopatía un psicópata?

Nunca.

¿Cómo tan categórico?

Muy sencillo. La psicopatía es una manera de ser. No es una enfermedad. Ni siquiera es algo adquirido por malos tratos infantiles, es decir, no es algo aprendido. Es así. La historia de este tema muestra ejemplos de todo tipo de terapias, y el resultado es el mismo. Siguen siendo lo que son.

¿Pueden modificar su conducta?

Sí, si eso los va a beneficiar en algo. Por ejemplo, si han cometido un delito y fueron encarcelados pueden actuar de “presos modelos” porque saben que eso les reduce la pena un 30 %. Pueden asistir a terapia porque el complementario, cuando es huésped y el psicópata es parásito, le exige que lo haga. En fin, cuando le conviene.

¿Cuándo el terapeuta puede asesorar al que funciona como complementario?


Cuando el complementario se agotó en la relación (el efecto del psicópata sobre el complementario es como el de un vampiro energético: chupa las ganas, el ánimo del complementario quien suele parecer un “anémico” por lo desgastado). Cuando el psicópata lo deja por otro. Pero, nada se puede hacer cuando el circuito psicopático está vigoroso y el complementario duerme el sueño de los esclavos.

lunes, 4 de abril de 2016

Deconstruyendo a psicópatas y narcisistas: el fin de su gran relato.

Durante la relación, y aún luego, tu vida y tus pensamientos giraban en torno a él/ella porque te había programado a la manera de los perros de Pavlov para que respondieras a su conducta a la que no lograbas identificar como abuso.  En muchos blogs, incluyendo éste, se explican  las tácticas de control y manipulación que utilizan ya que el conocimiento real de la situación lejos de “hacerte pensar más”, te da respuestas que te tranquilizarán de que tú no eras la persona que estaba viendo visiones. Asimismo, hemos insistido, y lo seguiremos haciendo,  que el contacto cero es la clave para ganar seguridad personal y volver a sentirte bien. Sin embargo, hoy decidimos que sería interesante hacer un ejercicio de deconstrucción de este “gran relato” que psicópatas y narcisistas introducen en nuestro psiquismo. Nos pareció necesario porque hemos observado que muchos de nosotros todavía hablamos de ellos como si fueran imbatibles. Esto no es así, simplemente debemos cuestionar esta última mentira que nos han hecho creer.  Recuerda, el 100% de lo que dicen o de lo que muestran es MENTIRA.  Aquí una lista de por qué lo que parece jugarles a favor, los termina destruyendo.
Su sentido de grandiosidad: pobres o ricos, atractivos o feos, educados o no, invariablemente piensan que pueden controlar todas las situaciones y a todas las personas. No parecen ver que tienen una impulsividad descontrolada, que junto con su ceguera ante sus limitaciones, los lleva a cometer errores groseros.  Aún aquellos que llegaron a altos niveles sociales suelen terminar expuestos e incluso enjuiciados.  Piensan que el no tener emociones que entorpezcan sus elucubraciones es  un signo de poderío. Esta creencia es solo un auto engaño, su comportamiento es más parecido a un villano de caricatura que a un superhombre malvado. Es decir se piensan como el übermensch (superhombre) de Nietzsche pero son una patética imitación de Mojo jojo. (Si no sabes quién es Mojo jojo te recomendamos que busques algún episodio de “Las chicas superpoderosas”, probablemente coincidirás con lo que te decimos y te divertirás un rato). Recuerda, en algún momento de sus vidas caen, siempre caen de sus torres de ficción de manera vergonzosa. El siguiente es el aporte de una joven de 22 años:  “Yo fui acosada sistemáticamente por un jefe que creía que debía “probar” a cada nueva empleada. Al comienzo tuve mucho miedo pero fui recabando información y confirmé que tenía una denuncia por violencia de género. Ni siquiera eso lo frenaba. Se creía impune porque nadie en la empresa decía nada. Sin embargo, hice una demanda legal. A partir de allí, se sumaron varias. La empresa fue demandada y él despedido. Pensó que jamás lo iban a agarrar”,
Su gran autoestima: los narcisistas pueden decir que tienen una alta autoestima, y su comportamiento fanfarrón podría interpretarse como una señal de que así es, pero las evidencias que arrojan estudios por imagen como resonancias magnéticas demuestran lo contrario. Investigadores altamente entrenados en narcisismo  y psicopatía (Dr. Chester y colegas) han encontrado que tienen menos conectividad entre la corteza pre frontal medial y el núcleo estriado ventral  a la que describen  como evidencia de un "déficit interno en el sistema de auto recompensa”. En otras palabras, tienen dificultades para tener buenos pensamientos sobre sí mismos, lo que los empuja a buscar la afirmación en sus víctimas como un tipo de compensación por su déficit neuronal.  El testimonio de un sobreviviente lo ilustra claramente: “Ella vivía buscando llamar la atención de todos, todo el tiempo. Cuando hablaban de ella, aunque fuera negativamente, estaba extasiada. Si yo no le recordaba a menudo lo bella que era, se enojaba, se iba, y volvía cuando se le daba la gana. Ahora comprendo que en esos momentos buscaba atención en otros hombres.  El tiempo pasó, me recuperé, y cuando tengo recuerdos de esos momentos me rio pensando en que, sin haberlo sabido, tuve una relación con la madrastra de Blancanieves.”
Su falta de empatía: en este punto hay que tener extremo cuidado  porque el nuevo truco cuando le dices que no tiene en consideración los sentimientos de los demás es inventar que sufre de algún desorden dentro del espectro autista. Sí, así como lo oyes, se auto diagnostican para disimular su condición. Aclaremos lo siguiente, el Síndrome de Asperger bajo el cual intentan esconderse es una condición que hace que la persona no sepa leer gestos, entender ironías o dobles sentidos. Los que están diagnosticados con Asperger carecen de cierta empatía cognitiva pero no tienen mayores problemas con la empatía emocional, aman y sufren como cualquiera. Los psicópatas y narcisistas por el contrario tienen una gran empatía cognitiva con la que estudian cada gesto y estado de ánimo de los demás pero no tienen nada de empatía emocional. Entienden perfectamente lo que hacen, saben que está mal, que causan dolor y no les importa. Ten cuidado entonces porque ahora usan este truco para engañarte, y esto es una bajeza increíble porque no solo termina engañando a todo su entorno sino que agrega más prejuicios a los que ya existen sobre el autismo. Si quieres saber más sobre la diferencia entre empatía cognitiva y emocional puedes leer o ver los videos del Doctor Simon Baron-Cohen.
Su encanto y su capacidad de engaño: esto es así mientras no conozcas nada sobre el tema. Si ya experimentaste a alguno en tu vida o aprendiste sobre ellos, ya no te engañan, los ves venir a 40 kilómetros de distancia. Son obvios y repetitivos con sus técnicas. Una lectora nos comentó: “Hace unos años tuve una relación con un colega que resultó ser un psicópata. Afortunadamente, logré  salir de la relación airosa, con mucho dolor personal pero sin perder el trabajo, solo tuve que pedir un cambio de sucursal.  El año pasado, ingresó a nuestras oficinas una nueva empleada muy extrovertida y simpática. Salimos un par de veces. Me molestaba su  insistencia para que le contara cosas de mi vida pero lo tomé como interés. Sin embargo, mi intuición me decía que algo estaba mal. Un día le conté brevemente lo que me había sucedido con mi colega, cómo me había dado cuenta que era un psicópata, etc. Se mostró comprensiva al extremo pero yo sentí que había sido un error.  Curiosamente, a los pocos días me pidió que considerara una propuesta para asociarnos y abrirnos por nuestra cuenta. Sonaba interesante pero la realidad es que yo era la especialista en ese tema, no ella, y había que invertir bastante capital (ella solo se limitaba a poner una oficina que su familia tenía desocupada). Comencé a sospechar pero como yo no asociaba el tema de la psicopatía con las mujeres, terrible error, lo dejé pasar. De todas formas comenté mis dudas con otros compañeros.  Un día, durante un descanso me dijo –te has puesto una faldita muy linda ¿Es para que te mire Miguel?-. En ese momento todas las piezas cayeron en su sitio. Fue un auténtico dejà-vu. Mi ex pareja me decía exactamente lo mismo solo que en relación a él (pensaba que yo me desesperaba por seducirlo y complacerlo cuando en realidad yo siempre me vestí así). Ahora, esta colega se burlaba de mí creyendo conocer mis motivaciones, y como él, estaba cometiendo un grave error. Lo que era claro es que me había estado estudiando. A partir de entonces, investigué a fondo el proyecto, no para seguir adelante, sino para encontrar dónde estaba el engaño y cuando lo hice, avisé a mis colegas que iba a declinar la propuesta y les expliqué el porqué.  Luego de que rechacé el proyecto y dejé de sociabilizar con ella, mi colega psicópata esparció rumores en mi contra pero no le funcionó, los números son números y mis otros compañeros habían visto a las claras el interés último que ella tenía. Los sociópatas no son tan inteligentes después de todo, y su pedantería, su narcisismo los ciega. Lo importante es que nosotros sepamos como defendernos de ellos y siempre seguir nuestra intuición.”
Su mirada hipnótica: Al comienzo de la relación puede parecerte así, pero más adelante solo tienes frente a ti, dos ojos de plástico que no te mueven a nada. Si todavía crees que te puede enredar con su mirada no mantengas contacto visual y tu lenguaje debe estar desprovisto de emocionalidad. Aquí tienes un ejemplo de cómo hacerlo sin temor. “Este compañero de universidad no me había dado demasiadas señales de que fuera un psicópata pero su mirada cuando se quedaba estudiando a algún compañero me daba escalofríos. Por lo demás era tranquilo, algo arrogante en ocasiones, pero no mucho más que los demás en esa facultad. Sin embargo, un día me empezó a buscar y comencé a tener los mismos síntomas que con mi ex narcisista: me atraía y me daba rechazo por igual. En ese instante tuve un momento de pánico pensando tenía que cambiarme de cátedra inmediatamente.  Sin embargo, respiré profundo, me tranquilicé y me dije que yo podía, que solo porque él estaba tratando de atraerme yo no tenía motivos para encontrarlo deseable. Era su juego, no el mío. No necesité evadirlo. Me puse una coraza invisible con el que me resultaba indiferente. Él lo notaba. Entonces redoblaba su bombardeo amoroso y yo seguía como si nada. Su seducción no le funcionaba. Se puso agresivo y mucho. Me gritaba por cualquier cosa. Cuanto más se descontrolaba y mostraba su verdadera identidad ante todos;  yo ganaba paz. Finalmente, se dio por vencido y buscó a una alumna de los primeros años. Durante todo ese semestre me odió pero entendió que si me seguía atacando el que quedaba en evidencia era él. Hace unas semanas  supe que fue despedido de la Universidad en la que estaba trabajando como ayudante de cátedra por acosar a una alumna que lo denunció. No puedo describir lo bien que me hizo saber que no estaba indefensa si algún otro psicópata me elegía como objetivo. Gané seguridad.”
El sexo con ellos es bueno: permítenos que te digamos una sola cosa “LOL”. Es un hecho que son muy promiscuos, pero promiscuidad no significa buena performance amatoria. En realidad lo que ellos hacen es hacerte creer que les despiertas un deseo fuera de lo común, y ese pensamiento es suficiente para que tú te sientas en medio de una historia de alto voltaje. El siguiente testimonio ilustra nuestro punto. “Cuando rompí con él (me harté de sus infidelidades y de prestarle dinero), lo extrañaba físicamente. No lo quería volver a ver en mi vida pero pensaba que nunca iba a sentir ese tipo de pasión con nadie.  Mi terapeuta me ayudó a desenmarañar ese supuesto. Revisé nuestra vida sexual. Había días en los que él lo quería hacer todo el tiempo, yo accedía para que no se tentara con otras pero no me apetecía tanto, es más, llegó a lastimarme. Cuando yo iniciaba la situación se negaba o lo posponía para que lo deseara más. Si lo hacíamos en lugares semi públicos (él estaba obsesionado con eso y con la pornografía), lejos de resultarme excitante me asustaba. Y lo que considero realmente bochornoso es que me costaba llegar al clímax cuando antes jamás había tenido problema con ese tema. Esto último lo atribuyo a que inconscientemente nunca me sentí segura con él, y que además, él no se esforzaba mucho por darme placer sino que estaba concentrado en el suyo. ¿Cómo entonces creía que había sido el mejor sexo de mi vida? Me había vendido espejitos de colores. Cuando tomé consciencia de eso, logré olvidarlo por completo.”
Son la maldad encarnada: en un sentido es así. Luego de cruzarte con uno de ellos entiendes el mal en su sentido más perverso y gratuito. El mundo deja de parecerte un lugar seguro y amigable. Debes encontrar un nuevo sentido a la idea del bien y el mal que será la tuya. Esto es así sin lugar a duda. Pero decir que son el demonio o nefilim como hemos visto en algunos blog es ir demasiado lejos, es caer en la superstición, es darles un poder que no tienen y es seguir enredando, tu ya cansada cabeza, con cosas que no explican nada. Si bien algunos de ellos coquetean con esas ideas y bromean diciendo que son “hijos de satanás”, recuerda que evocan esas imágenes arquetípicas o mitológicas para inducir temor. No hay nada sobrenatural en ellos. Tú puedes controlarlos, la sociedad puede frenarlos, las leyes pueden contenerlos. No dejes que te coman el coco. No son nada más que unos seres vacíos, llenos de un odio infinito hacia los demás, hacia ellos mismos. Ya lo hemos mencionado alguna vez pero lo queremos recordar, un viejo monje dijo una vez que lo que el mal no soporta es que se rían de él, que le pierdan el miedo y el respeto.  Ya sabes lo que tienes que hacer.